Cuando desescolarizamos
a nuestro primer hijo sentíamos una mezcla de tranquilidad (por
hacer lo que creíamos mejor) y miedo (por la respuesta que tendría
nuestro entorno). Hoy, dos años mas tarde, solo tenemos tranquilidad
y paz de espíritu. Aquellos de nuestro entorno que no nos entendieron
o dejaron de relacionarse con nosotros, no eran nuestros amigos,
y deben temer demasiadas cosas de sí mismos a las que no quieren
enfrentarse y que el hecho de vernos a nosotros debe recordarles
o obligarse a cuestionar. Los demás, los que nos quieren, lo han
ido aceptando. Algunos nos apoyan, y otros, aunque no optan por
ello, nos comprenden, y sobretodo, todas las personas que nos
quieren, lo aceptan, y nos respetan, incluso los mas reticentes
al principio. Creo que ese es el camino que siempre se recorre
en la vida cuando haces algo diferente, algunos, los "miedicas"
y los "hipócritas", desaparecen, pero quienes te quieren, te acompañan
en tu camino y te refuerzan, y gracias a ellos educar en casa
también es más sencillo para nosotros. Estamos contentos de haber
incorporado a ese grupo de personas amigas a todos los miembros
de ALE, porque nos acompañan y nos ayudan a que esto sea más fácil.
Azucena