Significa asumir de forma integral la educación de nuestros hijos, tanto en los aspectos de la adquisición de conocimientos y habilidades, como en la transmisión de valores y principios, sin delegar ninguna de estas funciones en instituciones educativas - lo que no excluye el contactar con profesionales o especialistas para ampliar su educación.
Las familias que educamos en el hogar provenimos de todo tipo de ámbitos, niveles de formación, poder adquisitivo y creencias. Algunos padres realizamos la educación en el hogar desde el nacimiento de nuestros hijos. Otros desescolarizamos por problemas o dificultades en el aprendizaje de los niños; pero, para todos, el factor común es la creencia en que la educación debe responder a un abanico de necesidades, intereses y estilos individuales de cada niño.
Educar en familia es una opción consciente y responsable que se decide teniendo muy presentes las necesidades de los hijos y que siempre se lleva a cabo dentro del marco de respeto, libertades, derechos y deberes que se prevé en la Constitución Española.
La educación en familia se desarrolla en la comunidad, por lo que el niño está inmerso en su medio. Los niños educados en el hogar realizan actividades deportivas, culturales o lúdicas, en compañía de otros niños.